Reseña de: "La Pilarcita"

El teatro argentino se destaca en el mundo y la pilarcita es un claro ejemplo de esto.

Esta obra, ganadora de múltiples premios, con su sencillez y su profundiad, logra captar la atención y las risas del espectador desde el primer momento.

Por esto, y mucho más fue adaptada en España, y se mantuvo meses en cartelera.

Lo más interesante es el mensaje de lucha esperanzadora que tiene como trasfondo.

En pocas palabras: cuando se quiere se puede, ya que los únicos que tenemos control sobre nuestras vidas somos nosotros mismos. Jugárnosla por nuestros deseos y anhelos.

La dramaturga Maria Marull, mantiene este mensaje y el de la perseverancia, inundandonos en un pueblo del interior de la provincia de Corrientes.

Desde la primera escena podemos sentir el calor que transmite la escenografía que emula ser un pequeño hotel, en el interior.

La pelopincho en el costado del escenario, las sabanas colgando, la mesita con un paquete de facturas y el mate, captan la atención de los espectadores para situarnos en seguida en ese pueblo pequeño de la provincia.

Las tres mujeres protagonistas son:

Celeste como la mujer un poco infantil, torpe, con sed de aventura y tierna.

Celina como la típica chica arraigada a su pueblo, estudiosa y con ansías de recibirse.

Selva como una mujer fuerte de ciudad que parece dura pero que tiene mucha historia.

Estas tres mujeres que a simple vista no parecen tener nada en común, comparten mucho más de lo que ellas creen.

Lo que más me gustó fue la relación de tira y floja entre Celeste y Celina, vale la pena aclarar que las actrices hicieron un gran trabajo interpretandolas.

Celeste, impulsiva como ella sola le insiste a Celina que deje de estudiar tanto y que viva más.

Por otra parte Celina cree que Celeste es una necia que no le importa estudiar ni progresar.

Aunque al fin y al cabo ninguna de las dos nunca se pone de acuerdo con nada, atienden a Selva y a su misterioso marido que fueron al pueblo con una misión: que la santa“Pilarcita” le conceda un milagro y lo cure a su marido de una grave enfermedad.

Para esto, como ofrenda hay que confeccionar una muñeca especial para la ocasión. De esto, se encarga Celeste que por las tardes cose retazos de trapos para llevarla a cabo.

Mientras tanto, Hernan, el músico del pueblo interrumpe sus horas de trabajo cantando payadas sobre lo que está pasando.

Lo único que me resultó quizás un poco confuso fueron algunos términos y palabras muy propias de la provincia, que yo personalmente no conocía. Pero quitando esto, “La pilarcita” es una obra muy divertida, y podés conectar en seguida tanto con los personajes principales como con la historia.

El mensaje final es muy motivador. Una obra que sin dudas, si tienen la oportunidad de ver, no se la pueden perder.

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