Trabajadores sobre ruedas
Cada día más personas apuestan a trasladarse por la ciudad en bici pero las bicicendas escasean en el Gran Buenos Aires
El ciclismo en Argentina comenzó en 1912 como un deporte de competición, esta competencia se llamaba Campeonato Argentino de ciclismo en ruta y el ganador tenía derecho a usar durante un año entero un maillot con los colores de la bandera Argentina.
A medida que fue pasando el tiempo en consecuencia de las necesidades sociales, el ciclismo dejó de ser exclusivamente un deporte, y se convirtió además en un medio de transporte muy importante para la ciudad de Buenos Aires.
La red de ciclovías en CABA comenzó a construirse en 2009 y hoy en día alcanza más de 260 kilómetros. Ahora bien, el problema radica en aquellas personas que viven en las afueras de Capital Federal, quienes como los porteños, necesitan ir a trabajar y su medio de transporte es su bicicleta, pero en este caso, las ciclovías en la provincia de Buenos Aires son escasas.
Muchas veces ponen en riesgo su vida, costeando las rutas o las grandes avenidas del AMBA:
“Ruta ocho”, “El camino del buen ayre”, “Panamericana”, “General paz”, “Avenida Bernabé Marquez” y más son solo algunas de las avenidas o autopistas que muchos ciclistas atraviesan para ir a trabajar.
Luego de la pandemia más de un trabajador prefirió salir de su casa en bicicleta en lugar de enfrentarse al tráfico con el auto.
También hay que tener en cuenta que muchas personas no tienen el poder adquisitivo que conlleva comprarse un auto ya que, no solo es muy costoso comprarlo sino que mantenerlo lo es aún más.
Por último la nafta cada día es más costosa, por eso y más razones mucha gente prefiere usar las ciclovías para desplazarse, pero… ¿Que pasa cuando no hay ciclovías entre los barrios cercanos que debes atravesar?
Carolina Dellapenta, es licenciada en historia y profesora de baile. A causa de la pandemia debió adaptar su trabajo a la virtualidad como muchos otros debieron hacerlo.
Las clases online de danza no son lo más soñado para una bailarina pero aún así logró llevarlo a cabo. Cuando las cosas comenzaron a flexibilizarse se encontró en un dilema: Ella vive en Castelar y debía irse hasta Caseros, después Palomar, y finalmente hasta Hurlingham para ir a dar clases de Hip Hop. Al no tener auto se vió en una encrucijada, porque durante la cuarentena había tomado varias horas en distintos estudios en diferentes zonas del conurbano. Esta fue la consecuencia a sus clases de forma virtual, en un principio no había problema , pero cuando las clases se volvieron presenciales se dió cuenta que toda su fuente de ingreso dependía de esos estudios de danza.
Finalmente decidió animarse a agarrar su bicicleta y recorrer 8 kilometros todos los días para ir a trabajar: De Castelar a Caseros, Palomar y después a Hurlingham.
Y así una y otra vez los 6 días de su semana laboral.
Ella cuenta que su estado físico mejoró muchísimo, pero que a la vez el peligro de que no haya bicisendas entre un barrio y otro ponían día a día en peligro su vida.
Una vez, un auto la chocó cuando costeaba el Camino del buen Ayre para ir de Palomar a Hurlingham. Por suerte, no fue un choque brusco y ella solo sufrió una caída, pero su bicicleta se vió dañada. Tuvo que dejarla en la bicicletería durante una semana entera para poder volver a usarla al volver a su vida cotidiana.
Por otro lado, Tomás Bessone, vive en Hurlingham y trabaja para Rappi como “rapitendero”.
Su jornada laboral arranca a las 18:00 hrs, para llegar a la hora pico en CABA se toma a diario el tren Urquiza para ir hasta Devoto.
La principal razón que él explica es que cuando trabajaba repartiendo comida en Hurlingham las calles estaban tan descuidadas que su bicicleta sufría daños: cada dos semanas se le pinchaba una rueda y los gastos en arreglarla eran mayores que los que ganaba en un día.
Por lo tanto, decidió empezar a trabajar en Devoto, tomándose el tren y viajando en el furgón cada noche. En capital, las calles están más cuidadas y lo más importante es que tienen ciclovías para que pueda trasladarse de una punta a otra del barrio porteño sin dañar su herramienta de trabajo en lo absoluto. Para finalizar agrega que le encantaría que hayan más ciclovías en la Provincia de Buenos Aires y que las aplicaciones como Rappi o Pedidos Ya estén mejor configuradas.
Ya que las apps aceptan pedidos que son muy pesado o riesgoso para los trabajadores de la plataforma.
En conclusión, andar en bici puede ser muy divertido como fin recreativo pero la realidad es que la ciudad no está preparada para que las personas utilicen la bicicleta como su transporte o herramienta de trabajo ya que no hay suficiente ciclovías que conecten un barrio a otro en el conurbano.
Como solución a esto se debería hablar más sobre esta problemática de la sociedad y exponer estos casos que sufren los trabajadores día a día en el transcurso de sus jornadas laborales.
Todos los argentinos deberían poder tener acceso a las bicisendas no únicamente un grupo selecto de la sociedad.
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